Geología eléctrica de Plutón y el cometa 67P

por Stuart Talbott
Parece que la misión New Horizons de la NASA al planeta enano Plutón sigue planteando a los científicos planetarios nuevos retos y misterios cada vez más profundos. En lo más alto de la lista están las recientes imágenes de la superficie del planeta, que revelan rasgos que parecen dunas de arena. Eso es un problema, porque la atmósfera de Plutón es, en la actualidad, demasiado tenue y débil como para generar los vientos necesarios para crear dunas.
Alan Stern, investigador principal de New Horizons, dijo sobre el descubrimiento: "Hemos detectado extensos campos de rasgos que parecen dunas. Ahora bien, tenemos cuidado en decir que 'parecen' dunas. Puede que sean dunas, o puede que no. Su origen está en debate."

El equipo de New Horizons sugiere ahora que la atmósfera de Plutón debió de ser en su día lo bastante densa como para producir dunas o rasgos parecidos a dunas... si es que pudiera invocarse alguna fuerza exótica para generar los vientos necesarios.
Las dunas improbables no son nada nuevo en la ciencia planetaria. En los últimos años hemos señalado dunas "imposibles" en cuerpos de todo el sistema solar, incluido el planeta Marte. En episodios anteriores de Space News, incluso informamos sobre el descubrimiento de notables dunas de arena en el cometa 67P —notables porque, bajo los supuestos habituales, ningún cometa debería poseer la atmósfera necesaria para crear dunas—. Hasta hace muy poco, la cometología nunca se había aventurado a especular sobre vientos en la superficie de un cometa.
Sin embargo, las imágenes de una gran roca llamada Cheops, en el cometa 67P, revelaron lo que parecían estelas de viento que se alejaban de la roca. Y no solo eso: los científicos de Rosetta encontraron después más de una docena de rocas o peñascos con "estelas de viento" similares. Al principio, los científicos de la misión especularon que los chorros del cometa debían de haber creado, de alguna manera, ese improbable viento, un concepto que ratificaron formalmente dándole un nombre a ese proceso imaginado. Lo llamaron "transporte localizado impulsado por gas".
Más recientemente, los investigadores de cometas han propuesto un proceso todavía más extremo en el cometa, similar a la saltación en la geología terrestre. Ese proceso no solo requeriría una atmósfera, sino vientos turbulentos actuando sobre la superficie del cometa con energías que superan todo lo imaginado hasta ahora.

Dada la magnitud de estos misterios, solo podemos instar a la NASA y a la Agencia Espacial Europea a abrir un debate sobre la hipótesis del cometa eléctrico. Para los teóricos del Universo Eléctrico y de The Thunderbolts Project, el comportamiento eléctrico de los cometas resulta simplemente innegable. En el caso del cometa 67P, la pregunta se plantea lógicamente por los flujos y densidades de electrones, muy incrementados, cerca del núcleo del cometa. Pero se han ido acumulando además muchas otras capas de evidencia, hasta el punto de rozar la certeza: la actividad eléctrica es fundamental para la propia naturaleza de estos cuerpos. Solo los campos eléctricos y la consiguiente descarga eléctrica pueden explicar los chorros filamentosos de los cometas. De hecho, experimentos con campos eléctricos sobre superficies polvorientas —incluidas demostraciones de Billy Yelverton— han reproducido numerosos rasgos superficiales cometarios, incluidos todo tipo de dunas de arena. El término recién acuñado de "transporte localizado impulsado por gas" resulta innecesario en cuanto se consideran los atributos demostrables de la actividad de descarga eléctrica: no solo la capacidad de transportar polvo, sino de configurarlo en todos los rasgos superficiales característicos de 67P.
En el episodio de Space News de febrero pasado, "Las dunas imposibles del cometa 67P", registramos una predicción: que la sonda Rosetta fotografiaría cambios dramáticos y aparentemente inexplicables en la superficie de 67P.
Los científicos de la ESA han publicado recientemente imágenes tomadas a lo largo de un periodo de 6 semanas, a partir de finales de mayo. Las imágenes revelan rasgos erosivos de hasta cientos de metros de diámetro, formándose a un ritmo exponencialmente más rápido de lo previsto por la teoría cometaria estándar. Como declaró recientemente un científico de la misión: "Estos cambios espectaculares avanzan con extrema rapidez, con los bordes de los rasgos expandiéndose varias decenas de centímetros por hora. Esto pone de relieve la complejidad de los procesos físicos implicados."
La propia web de la ESA reconoce que la sublimación de supuestos hielos subsuperficiales no bastaría ni de lejos para explicar el fenómeno observado. Dicen sobre estos rasgos: "El ritmo de expansión es, sin embargo, inesperado: los modelos de sublimación impulsada por la luz solar predecirían tasas de erosión de solo unos pocos centímetros por hora, así que los científicos creen que se necesitan mecanismos adicionales para explicar las observaciones."
Los científicos tampoco lograron explicar de forma convincente los mismos "rasgos de retroceso de borde" observados en el cometa Tempel 1 ["...depresiones que se han fusionado con el tiempo, también como resultado de la erosión causada por sustancias volátiles que se evaporan del cometa"]. Es un efecto característico del mecanizado por descarga eléctrica (Electric Discharge Machining).
El mayor obstáculo para entender Plutón es la historia fabricada de su formación y sus supuestos miles de millones de años de historia. Su atmósfera y los rasgos de su superficie encajan mejor con una captura reciente, quizás como parte del séquito de Saturno, dada la sustancial atmósfera de nitrógeno de Plutón. Alternativamente, la inclinación axial de Plutón sugiere una posible asociación anterior con Urano. Este es el camino para la investigación futura: buscar "parecidos de familia", no forzar los datos para encajarlos en una historia enteramente ficticia del sistema solar.
Mensaje para los científicos de la NASA: antes de que se olvide la oportunidad, consideren por favor los márgenes retrocedentes de polvo o material silicatado alrededor del recorrido de una corriente eléctrica, tal como se ve en este experimento de Billy Yelverton.
Las fuerzas eléctricas pueden producir dunas con facilidad en los cometas. Pero ¿qué hay de las dunas de Plutón? El planeta se mueve en una órbita elíptica a través de un campo eléctrico heliosférico débil. Ese solo hecho hace que la pregunta merezca la pena: ¿es la superficie del planeta enano, inmersa en campos eléctricos y azotada por vientos iónicos, una demostración convincente de una actividad eléctrica similar a la de los cometas? El hecho de que ahora se sepa que Plutón exhibe una cola parecida a la de un cometa es solo otra razón para plantear la pregunta.
[Traducido y adaptado por metahistoria.org a partir del artículo «Electrical Geology of Pluto and Comet 67P», de Stuart Talbott (fuente: thunderbolts.info). Créditos de ambas fotografías del cometa 67P: Agencia Espacial Europea (ESA).]